Señales que muestran que tu hijo tiene una relación tóxica

Manuel G | 06 Julio 2022

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Al principio de su relación, Ana siempre llegaba a casa feliz y emocionada. Les contaba a sus amigos cómo iba todo y esperaba que su pareja la llevara a cenar a su restaurante favorito en cita siguiente. Sin embargo, poco a poco, su amplia sonrisa fue desapareciendo, dejó de llamar a sus amigos y ya no le importaba ir a los lugares que amaba. De hecho, parecía que ya no le gustaba nada. Sus padres estaban preocupados e imaginaban que el noviazgo de su hija podía ser el motivo de los cambios. ¿Pero cómo podían estar seguros de que la chica estaba involucrada en una relación tóxica?

Las situaciones ficticias como la de Ana son más comunes de lo que imaginas. Afectan significativamente a la rutina de muchos jóvenes y necesitan atención. Por ello, el contacto entre padres e hijos debe ser muy estrecho, para prevenir esta situación y, si se produce, poder advertir los signos al principio y hablar de ello. Los padres distantes no podrán ayudar a sus hijos e incluso pueden llegar a ver problemas que no existen en la realidad.

Los cambios en la rutina de los jóvenes y en su forma de comportarse pueden deberse a muchos factores, como el crecimiento, la adaptación a un nuevo entorno e incluso el intento de hacer nuevos amigos. Sin embargo, cuando se producen debido a una relación amorosa abusiva, es necesario estar alerta. En las relaciones abusivas, la persona afectada deja de ser ella misma, pierde su individualidad y la alegría de vivir. Todo ello en favor de su pareja.

Para evitar el desarrollo de trastornos emocionales como la depresión, los padres deben aprovechar el vínculo de amor que tienen con sus hijos para alertarlos lo antes posible. Cuando la familia tiene este vínculo, es más fácil que los hijos se abran a sus padres, escuchen lo que tienen que decir y tomen conciencia de lo que ocurre. Para ello, es bueno que aprendas a identificar algunas señales que presentan las personas involucradas en relaciones tóxicas, ya que pueden ayudarte a identificar el problema.

1. Celos excesivos

El maltratador mantiene una actitud posesiva con su víctima, por lo que "husmea" en su teléfono móvil y redes sociales, exige saber a dónde va e incluso le prohíbe salir con sus amigos y familiares. Al principio, estos celos excesivos pueden parecer un gesto de amor y cuidado, como si quisiera estar con la persona amada en todo momento, pero en realidad son un síntoma de una relación posesiva y muestran una falta de confianza.

2. Cambio de apariencia y gustos

En las relaciones abusivas, uno de los dos siempre acaba por ceder y seguir la voluntad del otro. Esto ocurre a la hora de elegir dónde ir, qué hacer e incluso a la hora qué corte de pelo hacerse o qué ropa ponerse. La víctima es engañada hasta el punto de creerse que lo hace todo por amor, pero, en realidad, está perdiendo su individualidad y se limita a obedecer.

3. Lucha constante

Como el maltratador quiere controlar a la víctima, si hay resistencia, se producen peleas y, tras el conflicto, siempre presenta una justificación de su actitud. Las excusas suelen ser tan buenas y van acompañadas de tantas promesas de amor que la persona maltratada cree y perdona.

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4. Baja autoestima

Para convencer a la víctima de que haga lo que él quiere, el maltratador también utiliza el chantaje y las amenazas. Es habitual oírle decir frases como "no eres nada sin mí" o "si me dejas, sufrirás". Poco a poco, esto va destruyendo la autoestima de la víctima, haciéndole creer que no será feliz sin esa relación.

5. Sentimiento de tristeza y culpa

El maltratador también hace creer a su pareja que es la culpable de todos los problemas de la relación. Para ello, afirma que está celoso porque la otra persona le da motivos para estarlo, o que pierde la paciencia porque el maltratado no le obedece. Su objetivo es invertir el papel de víctima en la relación, para que el otro sienta pena por él y le obedezca por "amor".

6. Retirada

Al creer que tiene la culpa de los problemas de la relación, la persona maltratada empieza a hacer todo lo que el otro exige y se aleja de las personas que quiere. Poco a poco dejan de hablar con sus amigos y familiares, aislándose en la relación tóxica.

7. Pérdida de identidad

Sin cultivar las amistades que tiene, comer lo que quiere o ir a los lugares que le gustan, la víctima pierde su identidad y comienza a actuar bajo los deseos de la otra persona. Poco a poco, desaparece su capacidad de decisión y el maltratador elige hasta la ropa que lleva. En una relación sana, ambos deben ceder un poco para encontrar el equilibrio. Esto es muy diferente a lo que ocurre en una relación de maltrato, en la que uno deja de ser quien es para dejarse llevar por la voluntad del otro en todo. La situación es peligrosa y la persona necesitará ayuda para salir de la relación.