El yogur: alto valor biológico y propiedades curativas

Manuel G | 20 Junio 2021

yogurt

Mucho podríamos decir sobre el yogur y de cuanto la humanidad le debe, ya que es bastante. El yogur no es otra cosa que la leche cuajada por fermentación y otros procedimientos. Pero a pesar de su simpleza, encierra este producto tal cantidad de cualidades benéficas, que ni el kéfir, ni el kumis, ni el Leben, ni otro alguno derivado de la leche, pueden competir con él.

En este aspecto, al igual que en otros muchos, el yogur es el rey. Ni para el niño ni para el adulto tiene contraindicación alguna. Sus beneficios para la salud son tantos, que sólo con decir que su principal virtud es la de dificultar la proliferación de microbios dañinos en el intestino, liberando asimismo al estómago de toxinas, ya los hemos resumido todos.

El yogur, como la leche, es un alimento casi completo: rico en proteínas, vitaminas, grasas y calcio. Es perfectamente digerible, tanto para el niño de pocos meses como para la persona de estómago delicado. La digestión será magnífica, si lo hemos tomado como postre.

Para aquellos que coman carnes, le recomendamos muy especialmente la ingestión de yogur —dos como mínimo diarios— pues con su ayuda no sólo combatirán la biogénesis que producen sobre todo las carnes rojas, sino en parte también todo su proceso de putrefacción.

Puestos en ello, forzoso será decir también que el yogur es portador de energías, vitalidad y poder reconstituyente, ayudando por tanto al restablecimiento de todo convaleciente. Con poder sedante por naturaleza para el sistema nervioso, actúa además como específico en las enfermedades del tubo gastro-intestinal. Y para la inapetencia de los niños, nada mejor que un yogur blanco a temperatura ambiente. El yogur admite infinidad de complementos. Uno de los más apropiados es la miel pura de abejas.

El yogur contiene prótidos del más alto valor biológico y posee propiedades curativas, neutralizando las toxinas producidas por la toxicidad de otros alimentos, tales como mariscos, salsas picantes, frituras, embutidos, bebidas alcohólicas, tabaco, etc. El yogur es un magnífico regulador de la flora bacteriana intestinal y además se han comprobado sus virtudes para retardar el envejecimiento.

Bulgaria y Turquía, países donde se consume mucho yogur, registran mayor número de personas que rebasan los cien años, especialmente entre los pastores, cuya dieta normal consiste sólo en pan, frutas y yogur.

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